sábado, 15 de noviembre de 2014

De pies a cabeza








Se puso su sombrero nuevo y salió. No veía el momento de enfundárselo, a pesar de que nunca le había hecho gracia esa prenda, pues la encontraba insulsa, obsoleta y carca. Pero cuando pasó ante el escaparate de la sombrerería y posó la vista en él, fue incapaz de reprimir el deseo de hacerlo suyo.

            Se mostró altivo durante el trayecto hacia la panadería. El sombrero lo convertía en una persona decidida. Notó cómo todo el mundo se fijaba en él y eso le llenó de orgullo. La chica que le despachó, se mantuvo con la boca abierta desde que entró hasta que se fue.

            Volvió a casa y se miró al espejo. Con una sonrisa de satisfacción se lo quitó y entonces reparó en que estaba completamente desnudo. Soltó una carcajada mientras pensaba que hay prendas que, solas, visten de la cabeza a los pies.

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